La sostenibilidad en la cadena de alimentos

Hoy hablamos de sostenibilidad, como no podía ser de otra manera. Queda una década para que, entre todas las personas del planeta, cumplamos los 17 objetivos marcados por la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y es necesario que seamos conscientes de nuestra parte de responsabilidad. El foco de la Agenda se centra, entre otros asuntos, en la erradicación de la pobreza y el hambre, la lucha contra el cambio climático y la protección de los recursos naturales, la alimentación y la agricultura. Todo ello está relacionado, de una u otra forma, con la sostenibilidad de la cadena de alimentos y apela a la necesidad de apostar por una optimización del uso de los recursos naturales disponibles. El crecimiento de la población mundial —se prevé que se alcancen los 10 mil millones de personas en 2050— genera cierta preocupación, ya que habrá que encontrar el equilibrio que nos permita abastecer con alimentos sin perjudicar el medio ambiente ni comprometer el futuro de las siguientes generaciones.

 

Hace tiempo que la industria alimentaria es plenamente consciente de la urgencia de implementar acciones que reduzcan el impacto ambiental de la producción y el consumo de sus productos. En este sentido, Gadis desarrolla su actividad tomando como principio básico el compromiso con la protección del medioambiente y el bienestar social. Para ello, lleva a cabo acciones encaminadas a mejorar la eficiencia en sus procesos logísticos, industriales y puntos de venta, promoviendo, entre otros aspectos, el reciclaje y la reutilización, así como una amplia oferta de productos de cercanía. Asimismo, para asegurar la sostenibilidad a largo plazo, apuesta por la mejora continua de sus actuaciones, de forma que pueda reducir su huella de carbono sin dejar de cubrir las necesidades de los consumidores en materia de seguridad alimentaria, nutrición, salud, compra informada etc. ¿Quieres saber más sobre el tema? ¡Sigue leyendo!

Los retos de la sostenibilidad de la cadena de alimentos

La cadena de los alimentos va desde el origen y/o producción de estos hasta que llegan a su destino final (hogar, hostelería o cáterings), pasando por la distribución. Este proceso lleva implícito en muchos casos un largo viaje que realizan los alimentos. En el caso de los alimentos perecederos de proximidad, la cadena es la más sostenible, pero incluso así no está exenta de retos.
El contexto actual de emergencia climática al que se enfrenta la producción mundial de alimentos convierte la disponibilidad de agua en uno de sus principales factores de riesgo. Según las estimaciones de la FAO, el suministro de alimentos suficientes para una población en constante crecimiento aumentará, en pocos años, la demanda de agua para la agricultura hasta en un 60%. Además, en la actualidad, más de la mitad de los habitantes del planeta reside en zonas con un elevado estrés hídrico, por lo que se hace necesario comenzar a poner en marcha medidas que reduzcan el consumo de agua, eviten el agotamiento de las reservas y aumenten la eficiencia de los sistemas de riego.

Por otra parte, uno de los grandes desafíos de la cadena alimentaria se encuentra en la fase de suministro por el ciclo de vida de los productos. Las empresas tienen que lograr proveer a los consumidores con productos saludables de buena calidad a precios asequibles. Para ello, han de echar mano de la tecnología y de los avances en inteligencia artificial para aumentar la eficiencia y reducir los costes, sin perder de vista la salud del planeta. Sin embargo, los productos frescos plantean mayores dificultades debido a los requisitos específicos de manipulación, ya que son altamente perecederos. Esto exige buscar opciones sostenibles para embalar los productos, acortar la cadena de suministro y mantener la cadena de frío. Por todo ello, los productos de cercanía siempre son el mejor recurso en términos de sostenibilidad, ya que se reducen al máximo los tiempos de la cadena de suministro y se mejora la vida de las personas locales con empleos de calidad. Esta es sin duda una de las máximas de Gadis, apostar por productos de proximidad por su beneficio social y de salud para productores, consumidores y planeta.

Por tanto, el desarrollo sostenible de la industria alimentaria depende del compromiso de todos los agentes de la cadena de suministro (productores, fabricantes, distribuidores y consumidores) y de los avances técnicos y tecnológicos que permitan mejorar la eficiencia productiva y ambiental del sector. De hecho, una mayor conciencia sobre lo que consumimos sumado a la implementación de nuevas herramientas que mejoren la digitalización de las distintas fases de la cadena facilitará la consecución de otro de sus grandes retos: reducir el desperdicio. Por ejemplo, la integración y la comunicación que se logra con la tecnología en la cadena de suministro posibilita la sincronización de la oferta y la demanda, reduciendo los desperdicios y los tiempos de entrega.

El sector tiene que buscar, pues, la manera de contribuir a la consecución del ODS2 Hambre cero y del ODS12 producción y consumo responsables asegurando la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y de los modelos de consumo. Para ello, es importante que las personas cuenten con información que les permita ser conscientes de las consecuencias de sus elecciones. Algo que, desde Gadis, tratamos de fomentar no solo en nuestros puntos de venta, sino también a través de iniciativas como nuestro programa Alimentes, este blog o nuestras memorias corporativas.

La apuesta de Gadis por la sostenibilidad de la cadena de alimentos

En su voluntad de asumir como propios los retos ambientales mundiales y locales, Gadis tiene en cuenta la protección del medioambiente en todas las fases de la cadena alimentaria a través de los siguientes compromisos:
Apoyo a más de un millar de productores y proveedores locales de Galicia y Castilla y León con acuerdos a largo plazo.
– Mejora continua en el desempeño ambiental y el uso sostenible de recursos (energía, agua, materias primas, etc.) y búsqueda de fuentes de energía más sostenibles.
– Análisis de riesgos y mitigación de los efectos actuales y previsibles de su actividad en el medio ambiente.
– Ser sensible para prevenir, reducir o reparar cualquier forma de contaminación (emisiones, vertidos, residuos, ruido, contaminación lumínica, etc.).
– Asumir y apoyar iniciativas de economía circular y la prevención y gestión de residuos tales como combatir el desperdicio alimentario con iniciativas de prevención a través de:
– La planificación de stocks que permite tener el volumen de productos adecuado en tienda en cada momento.
– El análisis detallado de la oferta de productos frescos. El surtido en esta sección obliga a una gestión eficiente para garantizar altas tasas de rotación, lo que se traduce en mayor frescura y menor desperdicio alimentario.
– Implementar medidas de adaptación y mitigación de cambio climático.
– Apuesta por la protección de la biodiversidad y si fuese necesario medidas para preservar o restaurar la biodiversidad en áreas de influencia de la actividad.

¿Tienes en cuenta estos aspectos a la hora de realizar tu compra? ¿Te animas a cambiar algún hábito para hacerlo de manera más consciente? ¡Te escuchamos!