Los beneficios de los productos ecológicos no perecederos

Una de las consecuencias de mantener una vida saludable es la creciente preocupación por una alimentación más saludable y sostenible, que se ha visto reflejada en un incremento de la demanda de productos ecológicos. Además, desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), señalan que la crisis de la COVID-19 ha acelerado la tendencia de consumo de productos ecológicos, de los que España es la primera productora europea. Según algunos estudios, seis de cada diez españoles invierten más dinero que antes de la pandemia en alimentos bio o comida poco procesada. Sin embargo, este gasto se encuentra aún muy lejos del de otros vecinos del entorno, con un mercado ecológico más arraigado entre la población.

Las cifras publicadas el pasado septiembre revelaban un crecimiento del consumo de productos ecológicos en España cercano al 17%. No obstante, la crisis de salud pública ha constituido un reto sin precedentes para todos, también para los operadores del sector, que se han visto obligados a forzar un aplazamiento de la entrada en vigor de la nueva normativa europea (Reglamento 848/2018) hasta el año 2022. Esta nueva reglamentación, con objetivos más ambiciosos que la anterior en sostenibilidad, pretende incentivar la producción, la innovación y el consumo de alimentos ecológicos.

Generalmente, al hablar de productos ecológicos, solemos pensar en productos frescos como fruta y verdura. Sin embargo, se está observando un crecimiento notable en el consumo de carne, vinos y otro tipo de productos no perecederos como cereales, semillas, bebidas vegetales, legumbres o frutos secos, que también puedes encontrar en los supermercados Gadis. Por eso, hoy vamos a hablarte de los beneficios de los productos ecológicos no perecederos.

Productos ecológicos no perecederos

Los alimentos no perecederos son aquellos que tienen una larga vida útil y no se deterioran con factores externos. Suelen presentarse envasados y pueden almacenarse durante mucho tiempo, siempre y cuando se respeten las condiciones indicadas en el envase. En el caso de este tipo de productos, se utiliza la fecha de consumo preferente, que solo se refiere a la pérdida de propiedades del producto, para informar sobre el periodo en el que están garantizadas unas condiciones óptimas para el consumo. Entrarían dentro de este grupo alimentos como pasta, arroz, legumbres (sin cocer o cocidas), cualquier otro tipo de cereal, lácteos, aceite, fruta deshidratada, pescados ahumados o en lata, verduras congeladas, semillas, etc.

Si los envases de estos productos incluyen un sello ecológico, quiere decir que cumplen con la normativa europea y que, en todo su proceso de producción, no se han utilizado productos químicos como pesticidas, herbicidas, fertilizantes artificiales u hormonas de crecimiento. Asimismo, las condiciones de manipulación y envasado garantizan que se trata de un producto natural y respetuoso con el medio ambiente.

Los beneficios de los productos ecológicos no precederos

La elección de productos ecológicos va mucho más allá de la decisión de comer sano porque contempla otros aspectos relacionados con la sostenibilidad tales como la procedencia, su método de producción o cultivo y su conservación. Se trata de una opción responsable, que prioriza el uso de productos naturales cuyo proceso de producción y venta no altera los ecosistemas ni amenaza el equilibrio del entorno. En consecuencia, sus beneficios tienen una doble vertiente: los relacionados directamente con las propiedades del producto y aquellos que vienen determinados por las condiciones en las que se genera. Aquí te presentamos algunos de los más destacados:
Respeto por los “tiempos naturales” de crecimiento, incrementando la concentración de nutrientes y potenciando el sabor de los productos sin recurrir a aditivos. Se logran, así, alimentos más saludables.
Renuncia al uso de sustancias químicas, por lo que son productos menos nocivos para nuestra salud y la del planeta. Se reduce la contaminación de suelos, ríos, mares y océanos y se mitigan las consecuencias negativas que conlleva. Esto influye también en la calidad del agua potable.
Mayor variedad de productos. Las técnicas de cultivo y el descanso del suelo promueven la fertilidad natural de la tierra, logrando un rendimiento mayor y más natural. Se cultiva mayor diversidad de especies y variedades para reducir el riesgo de plagas desastrosas y ampliando la oferta que podrás encontrar no solo de fruta y verdura, sino también de vino o aceite, por ejemplo.

 

– Fomento del consumo local, promoviendo la protección del medio ambiente y su biodiversidad, fomentando la economía local y la potenciación del entorno rural.
– Respeto por el bienestar animal. La producción de productos ecológicos se basa en el respeto por la naturaleza, el medio ambiente y los métodos de explotación sostenibles, favoreciendo las condiciones de los animales en las granjas con criaderos en libertad y respetando los ciclos.
Productos km 0. Se busca un proceso de distribución que garantice la sostenibilidad, facilitando el acceso a productos cuyo origen, en la mayoría de los casos, se encuentra a pocos kilómetros de nuestros hogares.
Reducción del impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Fomento de una dieta variada y equilibrada. Desata tu creatividad y tira de despensa para crear unos menús más “naturales” y sin necesidad de ir a la compra. Podrás tenerlos almacenados en casa 😉.
– La conservación de los productos no perecederos permite una mejor planificación y reduce el desperdicio alimentario.

¿Y tú? ¿Compras productos ecológicos? ¿Suele ser tu opción para productos frescos o también buscas en las estanterías bio de los no perecederos? ¿Te atreves a proponernos un plato ALIMENTES con productos ecológicos no perecederos?