Ejercicios de memoria III

En primavera, ya compartimos contigo algunos ejercicios sencillos para mejorar la memoria de adultos y niños, así como varios hábitos y estrategias para ejercitarla. Desde Gadis, queremos seguir ayudándote a mejorar la memoria y el verano puede ser una buena época para poner en práctica alguna actividad memorística. ¿Sabías que existen distintos tipos de memoria que nos sirven para adaptarnos al entorno y a las situaciones, y que determinan la manera de almacenar el recuerdo en el cerebro? ¿Qué te parece si te proponemos una serie de ejercicios para trabajar cada tipo de memoria?

Tres tipos de memoria

La memoria está integrada por tres sistemas que, pese a que funcionan de manera individual, interactúan y se comunican entre sí para obtener el registro completo de la información: la memoria sensorial, la memoria a largo plazo y la memoria a corto plazo.

  • La memoria sensorial, también conocida como memoria inmediata, retiene la información que procede de nuestros sentidos. Su duración es inferior a un segundo; sin embargo, tiene mucha exactitud. Una vez procesada, puede eliminar la información o almacenarla en otro sistema. Este tipo de memoria no suele deteriorarse con el paso del tiempo y cada sentido cuenta con su propia ruta de registro y almacén de recuerdos. Es ella la que se activa cuando, por ejemplo, un olor o una canción te evoca algún recuerdo.

  • La memoria a corto plazo se crea a partir de la memoria sensorial. Una vez registrada la información, esta permanece en la memoria a corto plazo hasta que se realice una acción. Retiene los datos y es la base para otro tipo de memorias y procesos cognitivos. Suele volverse más lenta con el transcurso de los años, pero su capacidad para retener información no suele alterarse, salvo que sufra algún daño específico. Este tipo de memoria es la que se pone en marcha para resolver problemas, tomar decisiones o en procesos de razonamiento y comprensión, por ejemplo.
  • La memoria a largo plazo almacena la información de forma prolongada, pudiendo permanecer en ella de manera indefinida. Es la responsable del aprendizaje, tanto de destrezas como de conocimiento teórico. Puede activarse de manera automática o podemos acceder a ella de manera consciente. Este tipo de memoria es la que suele verse afectada con la edad porque los elementos clave del proceso (registro, almacenaje y recuperación) son más vulnerables al paso del tiempo. Es la responsable de que no se te olvide cómo montar en bicicleta, que recuerdes los poemas de Rosalía de Castro o tus propios acontecimientos biográficos.

Ejercicios para potenciar los distintos tipos de memoria

1. Memoria sensorial

Los ejercicios que trabajan la memoria sensorial están relacionados con los posibles estímulos que pueden activar cada uno de tus sentidos: auditivos, visuales, olfativos, táctiles y gustativos. Este tipo de ejercicios pueden ayudarte a trabajar tu atención y concentración, ya que tendrás que centrarte en un solo grupo. Por ejemplo, puedes cerrar los ojos y tratar de escuchar todos los sonidos que hay a tu alrededor, intentando diferenciar unos de otros y luego comprobar si los recuerdas todos. Puedes hacer lo mismo con los sabores de un plato o con las distintas texturas de la ropa que llevas puesta o de los objetos que tengas cerca.

Hay muchos juegos que te permiten trabajar este tipo de memoria y son una buena manera para disfrutar en familia: memory, Simón, juegos de secuencias de palabras o de identificación de canciones, etc. ¡Las posibilidades son infinitas!

2. Memoria a corto plazo

Estos ejercicios se centran en practicar tareas que requieran la activación de la memoria a corto plazo. Puedes hacerlo a través de actividades cotidianas como memorizar los números de teléfono de tu familia o amigos más cercanos, en vez de depender exclusivamente de tu agenda del móvil, o recordar alguna lista como la de la compra. La lectura también es un hábito que te va a ayudar a trabajar este tipo de memoria. No tienen que ser solo libros. El periódico te puede ofrecer muchas posibilidades para activar tu memoria a corto plazo. Una noticia con muchos datos puede ser todo un reto para tu memoria, ¿no te parece? 😉

¿Quieres algo distinto? ¿Por qué no buscas una imagen con muchos detalles y, tras observarla un rato, le das la vuelta y tratas de recordar todo lo que has visto? Puedes competir con tu familia y amigos. También puedes coger una baraja, seleccionar unas cuantas cartas, colocarlas sobre una mesa y observarlas. Dales la vuelta y trata de levantarlas en orden ascendente o descendente, o primero las pares y luego las impares. Puedes ir cambiando el juego para no aburrirte.

3. Memoria a largo plazo

La memoria a largo plazo es la que almacena información sobre acontecimientos pasados, sobre nuestro conocimiento y habilidades. Es importante estimularla para que esos recuerdos se fortalezcan y reducir las posibilidades de olvidarlos, así como para potenciar su funcionamiento. Hay juegos como, por ejemplo, el Trivial, el Scrabble o los pasatiempos que pueden ayudar a mejorar este tipo de memoria. Pero tú también puedes crear el tuyo tratando de evocar recuerdos de tu propia biografía o de acontecimientos históricos. ¿Qué mejor época que el verano para comprobar quién tiene la mejor memoria de la familia o de tu grupo de amigos? ¡Seguro que saldrán recuerdos que se habían esfumado de tu memoria y que te encantará recuperar! La canción que sonaba aquel verano en el que estrenaste el carné de conducir, el grupo de amigos de tus veranos de adolescencia o la playa en la que presenciaste la puesta de sol más impresionante que hayas visto. ¡Echa la vista atrás y haz memoria!

¿Vas a aprovechar alguna velada estival para evocar recuerdos de otros tiempos? ¿O tal vez decidas memorizar el teléfono de esa persona que acabas de conocer? ¿Ya sabes qué olor te va a recordar a este verano de 2020? ¡Cualquier oportunidad es buena para ejercitar la memoria!

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