Ejercicios de memoria I

Sin duda alguna, la memoria es el bastón que nos sostiene y nos ayuda a manejarnos en distintos ámbitos de nuestra vida, independientemente de la edad. Oscar Wilde la definía como “el diario que todos llevamos con nosotros” aludiendo a su función como almacén de recuerdos y experiencias. Pero es también la herramienta que nos permite aprender y adaptarnos a cualquier situación. Si bien es cierto que una buena memoria puede estar condicionada por distintos factores (edad, dieta, genética, factores ambientales, etc.), no es menos importante trabajar para estimularla y lograr, así, prevenir estragos. Desde Gadis, queremos compartir contigo una serie de ejercicios para mejorar la memoria en adultos y niños y ayudarte a poner en forma tu cerebro y el de tu familia.

Lo que no se usa se pierde

Esta es la máxima que has de tener en cuenta para conservar la memoria. Es necesario ejercitarla para no perderla. Al igual que la actividad física te ayuda a mantener tu cuerpo en forma, tu memoria necesita entrenamiento para no dañarse. De lo contrario, se irá deteriorando progresivamente hasta que comiences a notar los primeros indicios de pérdida en forma de pequeños olvidos. ¿Por qué es importante que la estimules? La clave está en la plasticidad cerebral, que es la capacidad para modificar la estructura del cerebro. Quizá no lo sepas, pero, para el cerebro, no es tan importante la cantidad de neuronas como la fortaleza de las conexiones que se establecen entre ellas. Por eso, el aprendizaje y la actividad mental continuada favorecen su funcionamiento. Tu plasticidad cerebral permanece constante a lo largo de la vida, siempre y cuando mantengas tu cerebro activo. La estimulación cognitiva aporta, pues, enormes beneficios para la memoria y te ayudará a mantenerla en forma. Queremos animarte a que la ejercites con frecuencia a través de una serie de ejercicios sencillos que no tienen por qué robarte mucho tiempo y con los que lograrás resultados muy pronto.

Seis ejercicios para la memoria de adultos y niños

1. Asocia ideas

Muchas veces, cuando te enfrentas a conceptos nuevos o alguna lista que, por algún motivo, has de memorizar, la tarea puede parecer compleja. Sin embargo, existe una manera que te permite ayudar a tu memoria a aprenderlos: buscar reglas mnemotécnicas con frases cortas o imágenes para establecer una asociación de ideas. Seguro que te sabes el truco de los nudillos de la mano para determinar la cantidad de días que tiene un mes y más de una vez habrás recurrido a alguna fórmula que te permitiese recordar algún nombre para un examen, por ejemplo. La mente humana tiene dificultades para memorizar lo abstracto, por eso es importante buscar recursos que faciliten la memorización. ¡Es una manera entretenida para ejercitar la memoria en familia!
Puedes ayudar a tus hijos e hijas con la adquisición de conceptos. ¿Necesitan aprenderse los nombres de las moléculas que componen el material genético (Adenina-Timina, Guanina-Citosina)? ¿Qué te parece “Abrazo Tremendo, Gato Cósmicol”? Cuanto más estrafalaria sea la regla, mayor diversión 😉

2. La lista de la compra

Una buena oportunidad para ejercitar la memoria en familia es ir al supermercado. ¿Has probado a hacer la compra sin una lista en papel o en el móvil? Pide a tu familia que te acompañe (siempre que sea posible) y, si la lista es muy larga, podéis dividirla en “secciones”. Cada uno puede encargarse de una parte e incluso puede haber premio para quien recuerde todo lo que necesitabais. Esa “competencia saludable” seguro que os motiva a trabajar la memoria.

3. Juegos de mesa

Si os gustan los juegos, hay una gran variedad que te permitirá ejercitar tu memoria de manera individual o en compañía de otros. Desde solitarios de cartas o ajedrez hasta juegos de estrategia de distintas temáticas, pasando por los más específicos para la memoria adaptados a todas las edades. Un buen plan para una tarde en familia o con amigos.

4. Sácale partido a los viajes en coche

Durante estas semanas, probablemente no habréis viajado mucho en coche, pero es un buen lugar para activar la memoria por sus infinitas posibilidades. Puedes aprovechar para memorizar caminos, aprender una canción, jugar con las matrículas de los coches… Además, si vas con alguien más, podéis poner algún reto: quién se aprende una canción antes de la siguiente parada, quién puede recitar las matrículas de los tres últimos vehículos con los que os habéis cruzado, quién sabe cuántas rotondas habéis pasado durante el trayecto… Será una fuente de entretenimiento inagotable.

5. Escribe un diario

Un diario es una manera de almacenar recuerdos, pero también de lograr que se fijen en tu memoria. Se recuerda mejor aquello que se ha escrito a mano y no en un teclado. Al suponer mayor esfuerzo, se incrementa la concentración, ayudando a fijar la información en la memoria. ¿No te sucede también que recuerdas mejor aquello que lees sobre papel que lo que está en una pantalla? Cuanto más trabaja tu mente para leer o entender algo, más ejercitas la memoria y aumenta la posibilidad de que puedas volver a evocarlo. Si la idea del diario no te atrae, puedes escribir algún cuento o alguna historia. En ese caso, la exigencia será mayor y el entrenamiento de la memoria adquirirá una nueva dimensión.

6. Juega con las palabras

El lenguaje es una pieza clave para el engranaje del cerebro. Por eso, los juegos con palabras son un buen ejercicio para la memoria. Hay múltiples posibilidades, desde el clásico Scrabble o las palabras encadenadas hasta el Scattergories. Todos ellos te harán rebuscar en tu vocabulario para encontrar la palabra que necesites en cada momento y quizá te ayuden también a descubrir nuevos vocablos. ¿Lo mejor? En muchos casos, no necesitarás tablero, tan solo un contrincante.

Estas son algunas propuestas para que ejercites la memoria en cualquier momento. ¿Habías recurrido a alguna de estas opciones para hacerlo? ¿Tienes tus propias estrategias? ¡Nos encantará que nos las cuentes!

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