Conservas caseras

Las conservas caseras son una gran alternativa para aprovechar alimentos de temporada y consumirlos durante el resto del año. Puedes envasar frutas y verduras y mermeladas sin que pierdan propiedades, evitando el desperdicio de comida y apostando por una opción más saludable. Su preparación de manera artesanal te garantiza la obtención de un producto natural de calidad. No es una tarea complicada, pero has de tomar una serie de precauciones para que su consumo sea seguro y no se deteriore el alimento. En Gadis apostamos por una alimentación sana y sostenible. Por eso, queremos compartir contigo algunos consejos y unas cuantas recetas para que te animes a probar.

¿Qué has de tener en cuenta para la preparación segura de conservas caseras?

A la hora de elaborar tus propias conservas, es importante que tomes las siguientes precauciones:

  • Los alimentos deben estar frescos y en buen estado. Asimismo, han de estar lo suficientemente maduros (aunque la fruta no debe estar muy madura) y deben ser de temporada para aprovechar mejor sus propiedades. Si no tienes tu propia huerta, te recomendamos que apuestes por el producto local.
  • Es conveniente prestar especial atención a la limpieza de los utensilios que vayas a utilizar (ollas, menaje, cubertería, etc.) y también a la de tus manos.
  • Los tarros de cristal son el recipiente perfecto para las conservas. Puedes reutilizar los que tienes en casa y reducir, así, el impacto ambiental. Eso sí, has de tener cuidado con las tapas y evitar aquellas que no estén en buen estado. Antes de utilizarlos, es imprescindible que esterilices tanto los botes como las tapas. Basta con que los hiervas durante 15 minutos y los escurras evitando tocar el interior.
  • Cuando rellenes los tarros, deja un par de centímetros de margen para que el alimento pueda expandirse en su interior tras la cocción.
  • Una vez rellenados, cierra bien los botes. Puedes hacerlo con la ayuda de un paño para lograr más presión. Luego, los pones en una olla al baño maría, evitando que el agua llegue hasta la tapa (también puedes usar una olla a presión). El tiempo que se dejan hervir oscila entre los 20 minutos y la media hora.
  • Finalizada la cocción, deja que los tarros se enfríen en la olla. Después comprueba que están cerrados herméticamente. Si observas que alguno pierde líquido o queda abierto, es mejor desecharlo.
  • Guarda las conservas en un lugar fresco, ventilado y sin luz.
  • No olvides etiquetar cada bote con el tipo de producto y la fecha de envasado. Las conservas caseras han de consumirse antes de un año.

El baño maría y la olla a presión, tus mejores aliados

Durante la preparación de tus conservas caseras, puedes optar por el baño maría o por la técnica de la olla a presión para conseguir el proceso de conservación. Dependiendo del tipo de alimento que vayas a conservar, se indica una u otra técnica.

El baño maría permite que logres el vacío por calor para poder cerrar los tarros herméticamente. Es un proceso que elimina el aire del interior del tarro y realiza el vacío, permitiendo conservar el alimento durante mucho tiempo. Está indicado para la conservación de alimentos con alta acidez tipo mermeladas, jaleas, frutas, verduras, salsa de tomate… Suele usarse para la conservación de alimentos en crudo cuando se introduce debidamente preparado (fruta pelada, troceada, etc.) en el envase y se añade almíbar muy caliente antes de cerrar el tarro.

La técnica de la olla a presión realiza un baño maría a una temperatura más alta. Se recomienda para alimentos con una baja acidez como guisos de legumbres, carnes, pescados, aves y verduras cocidas.

En ambas técnicas hay un par de trucos que te resultarán muy útiles:

  • Los tarros no deberían tocar directamente la base de la olla. Existen protectores y rejillas que te ayudan a evitarlo. Asimismo, es conveniente que haya una separación de dos o tres centímetros entre tarros.
  • Para elegir la olla del tamaño adecuado, has de tener en cuenta que ha de cubrir los tarros por completo y la separación que has de dejar entre ellos.

Cuatro recetas sencillas para introducirte en el mundo de las conservas caseras

1. Mermelada de manzana

  • 1 kg manzanas
  • 500 g azúcar
  • Zumo de medio limón
  1. Pela las manzanas, retira el corazón y pártelas en trozos pequeños.
  2. Pon las manzanas en una cazuela con el azúcar y el zumo de limón para macerar al menos durante una hora.
  3. A fuego medio, cuécela durante 35-40 minutos, removiendo de vez en cuando.
  4. Cuando tenga la textura adecuada, retira del fuego. Si quieres una textura más fina, puedes triturar con la batidora.
  5. Rellena los tarros previamente esterilizados, ciérralos bien y ponlos a baño maría una media hora.

2. Dulce de membrillo

  • 2 kg membrillos
  • 800 g azúcar
  • 2 l de agua
  • Zumo de medio limón
  1. Pon los 2 litros de agua a hervir en una cazuela.
  2. Pela los membrillos y córtalos en trozos pequeños, retirando el corazón y las pepitas. Ponlos en un recipiente con el zumo de limón.
  3. Hierve la mezcla durante 25-30 minutos.
  4. Una vez cocidos, tritura todo con la batidora hasta que tenga la textura de un puré fino.
  5. Añádele el azúcar y ponlo al fuego durante 20-30 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue. Estará listo cuando espese y cambie de color.
  6. Coloca el dulce de membrillo en un molde y deja enfriar antes de preparar la conserva.

3. Pimiento morrón en conserva

  • Pimientos rojos (la cantidad que quieras preparar)
  • Agua
  • Sal
  1. Asa los pimientos enteros en una plancha o en una parrilla, dándoles la vuelta continuamente. Cuando la piel esté quemada, retíralos e introdúcelos en una olla con agua fría.
  2. Retira la piel, las semillas y el peciolo de los pimientos. Prepáralos a tu gusto partiéndolos en tiras, en trozos grandes o dejándolos enteros.
  3. Lava los pimientos y ponlos en un cuenco. Cúbrelos con agua hirviendo y déjalos unos cinco minutos. Transcurrido ese tiempo, escúrrelos y déjalos enfriar antes de preparar la conserva.
  4. Rellena los botes con los pimientos y cubre con agua. Añade una pizca de sal y un chorrito de vinagre en cada tarro antes de cerrarlos.

4. Conserva de salsa de tomate

  • 2 kg tomates maduros
  • Aceite de oliva
  • Sal
  1. Trocea los tomates en dados y colócalos en una olla con aceite de oliva y sal.
  2. Cocínalos a fuego lento durante una hora o hasta que el volumen se haya reducido a la mitad. Remueve de vez en cuando para que no se queme.
  3. Una vez listo, tritura el tomate con la batidora e introdúcelo en los botes de cristal para realizar la conserva.

También puedes conservar la fruta en distintas preparaciones: mermelada o confitura, compota, jalea, en almíbar… ¡Tendrás siempre a mano un complemento perfecto para el desayuno o la merienda! Las verduras se pueden en escabeche o escaldarlas y envasarlas al natural. ¿Qué te parece? ¿Te apetece dejar un hueco en tu despensa para tus conservas caseras?

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