Juegos tradicionales para estar en casa

Aunque el sol haya asomado de vez en cuando en estos últimos meses, la realidad es que aún nos queda invierno por delante. Hoy queremos recuperar la tradición y daros algunas ideas para las tardes de mal tiempo. ¡Prepárate a pasarlo en grande sin salir de casa!

Juegos tradicionales

Los juegos de toda la vida. O, por lo menos, de hace mucho tiempo. Esos juegos sencillos, que cuando se los mostramos a los peques por primera vez, sienten total fascinación. Estamos en un mundo tan veloz, cambiante y tan saturado de estímulos, que un juguete de madera puede suponer una auténtica revolución. Además, produce una conexión especial entre la persona adulta y la pequeña. Se trasmite cultura, valores, reglas que han pasado de generación en generación… Los y las niñas entienden que sus familiares también fueron niños y niñas. Escuchar a la abuela contar las peleas que tenía en el patio porque una compañera hacía trampas…no tiene precio. Estos juegos permiten disfrutar un tiempo de calidad en familia, que os recomendamos sin duda 😉

Las canicas

Parece ser que no se sabe con exactitud cuando entraron a formar parte de la historia del juego de la humanidad. Se han encontrados canicas en la tumba de un niño egipcio del 3.000 A.C. Se sabe que en la antigua roma era un juego de lo más popular. Las más antiguas eran de alabastro, cerámica o arcilla.

Estas hipnóticas esferas de cristal con formar y colores en su interior, tienen mil variantes de juego. Casi todos suelen consistir en mover las canicas de los demás jugadores fuera de un área establecida. Es un juego basado en la puntería y la precisión. Esto se puede hacer dentro de un círculo, un cuadrado, una línea en el suelo…También está la opción de lanzar la canica más lejos, al empujarla con otra y medir distancias. Otra variante sería el tiempo que se tarda en alcanzar un punto.

De cualquier modo, os invitamos a compartir el juego que recordéis y disfrutéis inventando las reglas juntos.

Las tabas

En los años 90 hubo un renacer de este juego, con tabas de plástico de colores. Muchas madres y abuelos tuvieron la oportunidad de compartir con emoción uno de sus más comunes juegos de infancia. En realidad, las Tabas son huesos de pata de cabra u oveja y parece que llevamos jugando con ellas más de 2.000 años. Unos pequeños huesecillos con una forma peculiar de cuatro lados y una especie de hendidura en su parte frontal y trasera.

Existen variantes del juego, como no. Pero el más común consiste en que solo se puede utilizar una mano. Con esa mano, se tiran al aire todas las tabas menos una. Así quedan las tabas colocadas para empezar a jugar. Con la misma mano, lanzamos al aire la taba que habíamos reservado. Antes de que caiga al suelo tenemos que coger el máximo número de las que están esparcidas. No vale arrastrar. Hay que ir una a una. Gana el que consiga cogerlas todas en el menor número de intentos.

No te preocupes, no tienes que ir a la carnicería a conseguirlas. Las venden en cualquier juguetería 😉

La peonza

Este artilugio girador, comparte con las canicas y las tabas su antigüedad. Se han encontrado restos en la mayoría de las culturas del mundo en épocas tan remotas como los 4.000 A.C.. En la antigüedad la arcilla o la terracota eran los materiales más comunes. Hoy en día las tenemos con luces de colores en plástico. Y cada cierto tiempo vuelve alguna moda que arrasa en los patios de los colegios con un nombre nuevo. Pero nada como una peonza tradicional de madera y cuerda.

Si nos enfrentamos a una peonza clásica, nos encontraremos con un cuerpo de madera, punta de metal y cuerda para lanzarla. El primer paso para poder jugar a la peonza es aprender a “bailarla”. Y aquí, no hay mayor truco que la paciencia y repetición. El mecanismo es muy sencillo. Enrollamos la cuerda alrededor del cuerpo de la peonza empezando por abajo hasta arriba. Dejamos cabo suficiente para enrollarlo en los dedos y cuando la lancemos no saga disparada la cuerda. Lanzamos cerca del suelo con decisión, dando un tirón seco de la cuerda hacia atrás, para darle su movimiento.

Podemos hacer bailar la peonza sobre la mano, la pierna, el brazo…esta es la parte de equilibrios. Otra de los juegos clásicos es la batalla de peonzas. En estas batallas consiste en dibujar un círculo y lanzar las peonzas bailando dentro todos los y las jugadoras a la vez. La que más tiempo dure sin salirse del círculo, gana.

¿Qué te han parecido estos juegos? ¿Los recordabas? ¿Conocen tus hijos e hijas estas joyas ancestrales de la diversión? ¡Esperamos que disfrutéis a tope compartiendo historias y trucos!

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