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Rosquillas de la abuela Florentina
Rosquillas de la abuela Florentina
Rosquillas de la abuela Florentina
por: Andrea Menor

Rosquillas de la abuela Florentina

por: Andrea Menor
Es la receta con la que recuerdo a mi abuela y las fiestas en su casa. Esta receta era un momento para cocinar en familia y pasar tiempo juntos. Para mí es una parte muy especial del recuerdo de mi niñez.


*Receta original en gallego
Rosquillas de la abuela Florentina
Rosquillas de la abuela Florentina
Categoría Postres y dulces
Comensales 9 persoas
Tiempo de elaboración 2 horas
Tiempo de cocción 30 minutos
Rosquillas de la abuela Florentina

Ingredientes:

  • 1 sobre de levadura química
  • ½ litro de aceite de girasol
  • 4 Huevos enteros
  • 10 cdas de azúcar
  • 175 g de harina Puede necesitar hasta 210 g aproximadamente, según admita la masa
  • 2 cdas de anís o licor
  • 1 pizca de sal

Para el baño de azúcar:

  • 200 g de azúcar
  • 90 ml de agua
Rosquillas de la abuela Florentina
Rosquillas de la abuela Florentina

Preparación:

  • Calienta el aceite de girasol en una sartén o cazuela hasta que empiece a echar humo. En cuanto eso ocurra, apaga el fuego y deja que enfríe completamente. Este paso les da un sabor ligeramente tostado y muy característico a las roscas.
  • En un bol grande, bate los huevos junto con el azúcar hasta que queden esponjosos. Añade unas 6 cucharadas del aceite ya frío y mezcla. Incorpora el anís y una pizca de sal. Añade la harina junto con la levadura poco a poco. Empieza con una parte de la harina y, a medida que mezclas, ve añadiendo más hasta lograr una masa fina y elástica que no se pegue a las manos.
  • Amasa sobre la mesa ligeramente enharinada durante unos minutos, hasta conseguir una textura homogénea. Forma una bola, tápala con un paño o con film transparente y deja reposar entre 30 minutos y una hora a temperatura ambiente.
  • Corta trozos pequeños de la masa (unos 15 g aproximadamente cada uno). Forma cordones finos y une los extremos o haz bolitas y abre un agujero en el centro con el dedo.
  • Coloca las rosquillas formadas en una bandeja, cúbrelas con un paño y déjalas reposar de nuevo durante 20-30 minutos.
  • Calienta abundante aceite (puedes aprovechar el de girasol, si quedase). Fríe las rosquillas por tandas hasta que estén doradas por ambos lados. Saca y deja escurrir sobre papel absorbente.
  • En un cazo pequeño, mezcla 200 g de azúcar con 90 ml de agua y pon a fuego medio. Deja cocer unos 10-15 minutos hasta obtener un almíbar ligeramente denso. Una vez templado, introduce las rosquillas, una por una, en el almíbar caliente para que se impregnen bien. Colócalas en una reja o bandeja hasta que el baño se endurezca.