Errores habituales al comprar productos frescos en el supermercado
La compra diaria dice mucho de cómo cuidas tu alimentación. La tarea de comprar productos frescos en el supermercado parece sencilla. Sin embargo, puedes cometer pequeños errores que van a afectar tanto a la calidad como al aprovechamiento de los alimentos. Una elección rápida puede traducirse en menos sabor, más desperdicios y una mala conservación en casa.
¿Te has parado a pensar alguna vez por qué algunos frescos duran menos de lo esperado? Desde Gadis, queremos ayudarte a mejorar tu experiencia de compra y a disfrutar más de cada producto.
Elegir por apariencia sin tener en cuenta otros factores
El aspecto visual influye mucho al llenar la cesta de compra. Un color brillante o una forma perfecta suelen llamar la atención, pero no siempre garantizan frescura y calidad. Este es uno de los errores al comprar productos frescos más habituales.
Al elegir los alimentos frescos en el supermercado, hay que fijarse también en la textura, el aroma o el grado de maduración. Una fruta demasiado bonita puede estar pasada por dentro, mientras que otra con pequeñas marcas puede estar en su punto ideal.
Los detalles a los que debes prestar atención son los siguientes:
- Textura firme pero natural.
- Aroma suave y agradable.
- Ausencia de golpes o zonas blandas.
No revisar el origen ni la información del etiquetado
El origen de los alimentos frescos brinda una información muy interesante. Si sabes de dónde viene cada producto, podrás entender su frescura, conocer su recorrido y su temporada. El origen suele estar indicado de forma clara en el punto de venta.
Por otro lado, el etiquetado de los productos frescos en el supermercado también ofrece datos importantes, tales como la fecha de envasado o algunas recomendaciones de conservación. Una lectura rápida del etiquetado mejora la compra y la confianza en los productos que llevas a casa.
Comprar cantidades inadecuadas para el consumo real
La falta de planificación provoca que muchos frescos acaben en la basura. Es habitual comprar más de lo necesario cuando no se piensa en el consumo real de la semana. La planificación de la compra de frescos es lo que marca la diferencia.
Antes de llenar el carro de la compra, hay que pensar cuántas comidas se harán en casa y qué productos se usarán primero. Ajustar las cantidades de alimentos frescos evita las mermas y te ayuda a disfrutar de una mejor organización. Además, podrás comprar productos frescos en el supermercado de forma más responsable y práctica.
No tener en cuenta la temporada de frutas y verduras
Otro de los errores que se suelen cometer es no tener en cuenta la temporada de las frutas y las verduras. Las frutas y verduras de temporada suelen tener mejor sabor, mejor precio y mayor frescura. Los productos de temporada en el supermercado se adaptan mejor a cada época del año.
Las frutas y verduras de temporada ofrecen también una mayor calidad y conservan mejor sus propiedades. Además, su consumo está pensado para disfrutar de una alimentación más variada y equilibrada.

Descuidar la conservación de los frescos al llegar a casa
Por último, hay que señalar que la compra no termina al salir del supermercado. El modo en el que se guardan los alimentos influye directamente en su duración. Una mala organización en casa puede echar a perder los productos en pocos días.
La forma de conservar los alimentos frescos va a depender de cada tipo de producto. Algunas frutas, por ejemplo, necesitan frío, pero otras no. El almacenamiento de los productos frescos en el hogar requiere de un poco de orden y atención.
Aquí te dejamos con algunos consejos básicos que puedes tener en cuenta:
- Separa las frutas y las verduras según tus necesidades.
- Usa los cajones específicos del frigorífico.
- No mezcles los productos sensibles con otros que estén muy maduros.
Con estos cuidados, podrás comprar productos frescos en el supermercado más fácilmente y disfrutarlos siempre en las mejores condiciones.