Acuicultura ecológica: una opción responsable

La acuicultura es una actividad que surgió hace unos cuatro mil años en China y consiste en el cultivo de peces y otros seres vivos en su medio. Gracias a la intervención humana en el proceso de cría, se aumenta la producción de las distintas especies que se cultivan (peces, moluscos, crustáceos y plantas). Hoy en día, la mitad del pescado que consumimos a nivel mundial proviene de la acuicultura y las previsiones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) estiman que, en el año 2050, superará a la pesca tradicional como proveedora de proteínas para la alimentación humana. Para acercar la historia de la acuicultura a las niñas y niños, el Observatorio Español de Acuicultura creó la publicación infantil El sueño del emperador.

España es uno de los mayores consumidores de pescado del mundo y la acuicultura se está asentando como una vía para mantener e incrementar dicho consumo y para satisfacer las demandas futuras de proteínas. Se trata de una actividad que sirve para proporcionar alimentos nutricionalmente necesarios para el ser humano, reduciendo la explotación de los recursos marinos. En este sentido, la FAO considera que la acuicultura es una actividad que puede contribuir a la utilización eficaz de los recursos naturales, así como a garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo económico, siempre y cuando se controle su impacto sobre el medio ambiente. Es decir, ha de realizarse de tal manera que no implique la degradación de los hábitats naturales y no amenace el estilo de vida y las tradiciones de las comunidades locales. Por eso, desde Gadis, queremos hablarte de la acuicultura ecológica como una opción responsable para asegurar la sostenibilidad, ya que es necesario alcanzar el equilibrio entre la producción y el uso de recursos. Además, es una de nuestras opciones saludables de la sección de pescadería.

Desarrollo de la acuicultura en España

En España, la acuicultura profesional comenzó a desarrollarse durante la segunda mitad del siglo XIX, pero fue a finales del siglo XX cuando comenzó su expansión con las bateas de mejillón de las rías gallegas, el cultivo de trucha y otras especies de agua dulce y los cultivos de los esteros gaditanos. En la actualidad, nuestro país es el primer productor acuícola de la Unión Europea, caracterizándose por su diversidad. La mayor parte de los cultivos se crían con fines comerciales y alimenticios, pero algunas tienen un componente ambiental vinculado a la conservación de especies en peligro de extinción y están surgiendo nuevos usos relacionados con la acuicultura ornamental o el cultivo de algas para la producción de biodiésel. La acuicultura supone un importante motor de desarrollo para las zonas costeras nacionales, pero su futuro ha de pasar por una apuesta firme y decidida por la sostenibilidad.

Acuicultura sostenible

Si bien es cierto que la acuicultura ha venido a satisfacer la creciente demanda de proteínas de una población mundial en auge, logrando mitigar la pobreza de muchas zonas rurales, no se puede obviar la necesidad de afrontar el reto de un desarrollo sostenible. Su creciente expansión durante la última década no siempre ha minimizado las repercusiones sobre el entorno y es importante mejorar el aprovechamiento de los recursos y lograr una ordenación ambiental adecuada. Para evitar cometer los mismos errores que otros sectores, como el agrícola o el pesquero, los acuicultores han de adoptar los principios de la sostenibilidad, atribuyendo la misma importancia al medio ambiente, a la viabilidad económica y a la aceptabilidad social en su desarrollo.

Es muy probable que el crecimiento futuro del sector pesquero derive principalmente de la acuicultura y, de acuerdo con la FAO, una estrategia sostenible para esta actividad necesita:

  • Reconocer el hecho de que los acuicultores deben obtener una recompensa justa por su actividad.
  • Garantizar una distribución equitativa de los beneficios y los costes.
  • Promover la creación de riqueza y empleo.
  • Asegurarse de que hay suficientes alimentos disponibles para todos.
  • Gestionar el medio ambiente en beneficio de las generaciones futuras.
  • Asegurar un desarrollo ordenado de la acuicultura, así como una buena organización por parte de las autoridades y la industria.

Sin embargo, estos requisitos no bastan para garantizar su desarrollo sostenible. Existen otros problemas ecológicos concretos que han de abordarse de manera inmediata. Por ejemplo, el cultivo de peces que dependen de una alimentación basada en aceite y harina de pescado promueve la sobreexplotación de los recursos pesqueros en mares y océanos. Además, las prácticas relacionadas con las técnicas de cultivo y la densidad de estos ocasionan graves problemas ambientales que amenazan la conservación de los hábitats naturales. Es necesario, pues, que el crecimiento de esta industria se oriente hacia el desarrollo de una acuicultura ecológicamente sostenible y medioambientalmente responsable, que no aumente la presión sobre el medio marino, las rías, ni el agua dulce.

¿Por qué la acuicultura ecológica es la opción más responsable?

En 2018, Aqua, el congreso internacional sobre pesca y acuicultura celebrado en Montpellier (Francia), puso de manifiesto la necesidad de lograr una evolución en la acuicultura ecológica para hacer frente a la creciente demanda de pescado en el mundo y reducir el impacto negativo sobre el medio ambiente. ¿Por qué la producción ecológica? Porque combina la gestión y producción de cultivos acuáticos con las mejores prácticas ambientales, logrando un elevado nivel de biodiversidad, la preservación de recursos naturales y la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal. Es necesario producir más pescado para satisfacer la demanda actual, pero también es imprescindible minimizar el impacto de la acuicultura sobre el medio ambiente. No solo para lograr un desarrollo sostenible, sino también porque tiene consecuencias para la propia acuicultura, reduciendo la tasa de mortalidad de los cultivos y el riesgo de enfermedades.

En el caso de la acuicultura española, se prevé que, en el año 2030, se convierta en líder del sector en la Unión Europea en términos productivos, con un mayor peso en términos económicos. La apuesta por una acuicultura ecológica reforzará su papel dinamizador en las zonas rurales y litorales y garantizará a los consumidores productos de la máxima calidad y procesos sostenibles.

En Gadis contamos en nuestra pescadería con producto que proviene de acuicultura ecológica. Para que te sea más fácil de identificar contamos con la etiqueta de pesca BIO, RICO, SOSTENIBLE. Esta etiqueta garantiza que el pescado solamente ha sido alimentado con productos vegetales ecológicos y cuenta con el soporte del elaborador ecológico.

¿La habías visto alguna vez en nuestras pescaderías? ¿Vas a empezar a fijarte en los sellos ecológicos a la hora de comprar el pescado? Cuéntanos y si tienes alguna duda, recuerda que nuestro personal de pescadería siempre resuelve todas vuestras dudas.

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