La vuelta al trabajo (¡y al colegio!)

Parece que fue ayer cuando estábamos deseando que llegasen las vacaciones y se acabase el colegio ¡y ya se han pasado! Pero ya se sabe, lo bueno si breve… 😉

La vuelta a la rutina

Después de unos meses relajados y con vacaciones, septiembre vuelve a la carga con fuerza. Tanto mayores como peques necesitamos un pequeño proceso de adaptación. Nada mejor que hacer una previsión para que no nos coja por sorpresa.
Septiembre aún es un mes en el que hace buen tiempo, podremos seguir yendo a la playa o la piscina. Pero lo que más se resentirá será nuestro horario. Las puestas de sol desde la toalla serán sustituidas por cenas o duchas en familia. Aunque pensándolo bien…la rutina llega como una rescatadora ante tanto caos y libre albedrío de estos meses. ¿No os parece?

Nuevo curso escolar

Para muchas personas, el año empieza en septiembre. No en vano, comienzan los coleccionables, se renuevan las inscripciones en los gimnasios y empieza el cole. Y tanto si eres madre y padre, como si no, este mes nos sirve para proyectar un nuevo curso.
Está claro que para nuestros hijos e hijas es la época más importante del año. ¿Qué profesora me tocará, quiénes serán mis compañeros….? Hay que entender que esto supone un estrés añadido bastante importante. Además de los cambios de rutina. Así que, si no quieres que tu casa se convierta en una montaña rusa emocional las próximas semanas, te recomendamos echar mano de los siguientes consejos 😊

1. Agradecer  

Aunque parezca una paradoja, nada como terminar las vacaciones y el verano agradeciendo todo lo que hemos disfrutado. Los lugares que hemos visitado, la gente con la hemos compartido el tiempo. Las charlas, risas y largas noches. Los juegos con nuestros y nuestras niñas… Si hacemos este ejercicio en familia es un plus de buen rollo general. Ya sabéis lo que dicen, “es de biennacidos, el ser agradecidos”.

2. Consensuar

Ya hemos hablado en más de una ocasión de las bondades de tomar decisiones compartidas en el hogar. Tengan la edad que tengan los miembros de la unidad familiar. Cada uno, en su justa medida, tiene algo que aportar y que se debe respetar (dentro de lo razonable). Si tus pequeños son de los que disfrutan durmiendo hasta tarde y llevan todo el verano haciéndolo… imprescindible negociar el horario de irse a la cama. Como no va a ser tarea fácil, nada mejor que ir paulatinamente. Un par de semanas de ajuste serán suficientes para evitar “dramas” tanto nocturnos como mañaneros.

3. Organizar

También necesitamos algo de estructura. Cada vida y cada familia son diferentes, pero todas tienen un funcionamiento. Importante organizar las comidas. Normalmente en verano somos más flexibles y comemos a cualquier hora cualquier cosa. Nada mejor que aprovechar la vuelta a la rutina para recuperar horarios y hábitos de vida saludables. Hacer menús semanales. Volver a la práctica de actividad física constante. Aumentar el consumo de agua. ¡Si es que el fondo nuestro cuerpo lo está deseando!

4. Relativizar

No hay ninguna necesidad de hacer cambios radicales. No tenemos que pasar de salir a las 10 de la noche de la piscina a estar acostándose a las 9. A lo mejor nuestro plan es ese, pero si tardamos unas semanas de ajuste… ¡no pasa nada! Pretender que todo funcione como la seda de un día para otro es un seguro de frustración y mal humor. Además, añadimos un estrés innecesario a todos los cambios que ya tenemos encima. Organicemos, pero seamos flexibles. ¡A fluir más con lo que nos venga, aunque no estuviera planificado!
 Esperamos que estos consejos os sirvan para encarar con algo más de ánimo para el mes que se viene. ¡Seguro que es maravilloso!
 

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