Jardinería básica para principiantes

¿Siempre te ha interesado la jardinería, pero no has encontrado el momento para empezar a cuidar de tus propias plantas? ¿Crees que necesitas un terreno para dar rienda suelta a esta afición? ¿No sabes por dónde empezar? Este verano puede ser un buen momento para iniciarte en el mundo de la botánica. El estío siempre brinda la posibilidad de disfrutar de más tiempo libre y puede ser una actividad atractiva para toda la familia. No solo servirá para introducir un toque de naturaleza en tu hogar, sino que también te permitirá encontrar un refugio para disfrutar de las horas de descanso cuando el calor apriete o cuando busques cierta calma en el caos estival. ¡No dejes que te desanime la falta de conocimientos! Desde Gadis, queremos compartir contigo algunas claves para que, con un poco de dedicación y paciencia, pongas en práctica algunos de estos consejos de jardinería básica para principiantes. ¡Verás que en poco tiempo podrás presumir de tus habilidades!

¿Qué has de tener en cuenta a la hora de iniciarte en la jardinería?

Antes de comenzar, es necesario que definas qué estás buscando y qué te gustaría hacer con esta nueva afición. No es lo mismo, por ejemplo, vivir en un piso que en una casa que, además, cuenta con terreno. En el primer caso, puedes usar los espacios interiores y las ventanas o el balcón o la terraza, si los hubiese, pero, sin duda, el espacio restringe las posibilidades. En el segundo caso, podrías plantearte incluso dividir el jardín y crear distintos espacios en los que incluir desde plantas aromáticas hasta hortalizas. Por eso, es conveniente que determines, desde el principio, su función. Ten en cuenta también otros aspectos tales como tu disponibilidad de tiempo para su cuidado y los medios económicos con los que cuentas. Serán determinantes a la hora de que tus plantas salgan adelante.

Asimismo, independientemente del tipo de espacio, te recomendamos que trates de elegir plantas autóctonas o, al menos, que tengas la seguridad de que las que has elegido se adaptarán sin problema a las condiciones del lugar. Analiza las características de tu vivienda o de tu terreno, desde la exposición solar hasta el clima. Pide consejo en un vivero cercano sobre las plantas más adecuadas para el entorno en el que vas a cuidarlas. Además, tendrás que armarte de paciencia porque es una tarea que te llevará tiempo, incluso si se trata solo de unas cuantas plantas de interior.

Consejos de jardinería básica

Para proporcionar el mejor cuidado a tus plantas, es importante que tengas en cuenta los siguientes consejos:

  • Al principio, elige plantas fáciles de cuidar. Conforme vayas adquiriendo conocimientos, podrás ir ampliando la variedad de tu “jardín”, pero, para empezar, será mucho más sencillo sacar adelante un potos, una lengua de tigre o una costilla de Adán que una orquídea o un bonsái. ¿Sabes que las plantas agradecen la compañía de sus semejantes? Trata de tener más de una en cada zona.
  • Asegúrate de que la planta está bien antes de comprarla. Fíjate en que su aspecto no sea endeble, que no tenga hojas marchitas o con manchas y que no haya ninguna otra hierba en la maceta, salvo que sea intencionado.
  • Elige una ubicación adecuada. Existe una gran diferencia entre colocar una planta en el interior o en el exterior de la casa. Es importante que pienses en el tamaño que llegará a alcanzar la planta para decidir dónde colocarla. También debes contemplar otros factores como la luz, la temperatura, si es una zona de mucho paso, etc. El espacio ha de adecuarse a las necesidades de las plantas. En el caso de las plantas de interior, ten en cuenta que deben estar alejadas por lo menos 2 metros de una fuente de calor intensa como la calefacción y debes evitar situarlas en zona de corrientes. Además, has de procurar no cambiarlas constantemente de lugar y evitar trasladarlas cada vez que las riegues.

  • Riego en su justa medida. Comprueba la humedad de la tierra antes de regar y ten cuidado si el agua tiene mucha cal. La mejor para el riego es la de lluvia. Adapta la frecuencia a la época del año: en invierno, suele ser suficiente una vez a la semana; en verano, dos. Puedes agrupar tus plantas en función de sus necesidades de agua. Hay algunas que apenas necesitan riego y otras que requieren tener la tierra siempre húmeda. No dejes agua en los platos por mucho tiempo; puede dañar las raíces. Evita mojar las flores y las hojas, pero asegúrate de que la tierra quede bien empapada (no encharcada).
  • Mantén las plagas y enfermedades a raya. Observa tus plantas cada vez que las riegues y acude a un especialista si detectas algún problema. Intenta recurrir a productos naturales o ecológicos siempre que sea posible para que no afecten la función de algunos animales beneficiosos para ellas.
  • Hazte con un kit básico de herramientas. Para la jardinería de interior, no necesitas muchos utensilios: guantes, regadera, pulverizadores, maceteros, pala estrecha y pequeña, tijeras de poda de una mano, tutores y ataduras.
  • Nutre tus plantas. Aplica abono de manera periódica, mejor si es líquido porque se distribuye de manera más homogénea en la tierra y en las raíces. Es tan importante como el agua para su crecimiento y desarrollo.
  • Limpia las hojas de tus plantas de interior con un paño húmedo. De esta manera, al retirar el polvo, lograrás que las hojas respiren correctamente.
  • Cambia tus plantas de maceta. Una planta no puede estar toda su vida en la misma maceta. Necesitan un cambio cada dos años para ampliar su espacio y aportarles sustrato nuevo.
  • Etiqueta tus semilleros y macetas. Si eres tú quien siembra la semilla, será muy útil recurrir a etiquetas para identificar la planta y saber en qué fecha la has sembrado. Así, tendrás tus macetas clasificadas y ordenadas.

  • Cuidado con las raíces de los árboles. Si vas a plantar árboles, presta atención a las especies con raíces invasivas porque has de plantarlos a una distancia mínima de tuberías, piscinas, suelos de cemento, etc., para evitar problemas. A la hora de ubicarlo en tu jardín, ten en cuenta también el espacio que va a ocupar cuando haya crecido para situarlo en una zona en la que pueda desarrollarse bien.
  • Poda. Si quieres que tus plantas estén saludables, tendrás que podarlas de vez en cuando. Dependiendo de la planta, requerirá un tipo de poda específico. Busca información para saber cómo y con qué frecuencia has de hacerlo.

Como ves, la salud de tus plantas depende de muchos más aspectos que el riego. No es complicado, pero has de dedicarle tiempo. ¿Te animas a probar?

 

 

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