Cocemos en tartera con agua, o en el micro, unas 18 patatitas de guarnición. Yo utilizo siempre el micro. Se tardan sólo 9 minutos en tenerlas muy blanditas, están más sabrosas y absorben menos agua.
Las patatas las cocemos bien lavadas y con piel, de forma con conserven todo el potasio de su monda.
Cuando aún estén bien calientes, las espachurramos con un vaso grueso o con un prensa verduras. Hay que espachurrarlas lo más que podamos para que no queden muy gruesas pero evitando que se rompan en trozos.
Con las patatas ya espachurradas, vamos cubriendo el fondo y las paredes de un molde de horno desmontable. Salpimentamos.
Rociamos las patatas con spray de aceite y horneamos 10 minutos a 200º.Una vez que retiramos del horno las patatas, sobre ellas colocamos una capa de espinacas frescas.
Encima, ponemos 5 o 6 champiñones Portobelo laminados de forma que cubran bien toda la base. Sobre los champiñones, vamos colocando, en círculos y de afuera a dentro, flores de brecol cortadas en trocitos algo más pequeños.
Terminamos esparciendo los guisantes sobre todas las verduras.Ya sólo nos queda batir 5 o 6 huevos grandes con 200g de queso de untar y unos 80grs de queso Grana Padano rallado. Salpimentamos a gusto, porque las verduras no llevan nada de sal. Vertemos la mezcla de huevos y sus quesos sobre la quiche y esparcimos una capa fina de queso rallado sobre las verduras para evitar que se quemen.
Introducimos en el horno a 190º durante una media hora. Si vemos que se tuesta demasiado pero el huevo aún no se ha cuajado, tapamos la quiche con papel de aluminio.