Consejos para reducir el desperdicio alimentario en casa durante el verano
12 AGOSTO, 2026
El verano es la época del año en la que más atención requieren nuestras cocinas. Con las altas temperaturas se acelera la caducidad de ciertos alimentos como frutas, verduras y lácteos. A su vez, las vacaciones alteran nuestras rutinas y las comidas con familia y amistades tienden a dejar una cantidad de sobras considerable que, sin un plan, pueden acabar en la basura.
Según el informe de 2024 de Desperdicio alimentario en España del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en 2024, se desperdiciaron 1.125 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, lo que equivale a 24,38 kg o litros por persona. Pese a que las cifras son abrumadoras, se aprecia una reducción de 4,4% menos que el año anterior, y, desde 2020, la reducción acumulada alcanza casi el 20%.
Uno de los datos más reveladores del estudio es que el desperdicio se concentra en los hogares, con el 97,5% del volumen total. Es decir, la solución se encuentra en nuestras cocinas. El 77,6% del desperdicio doméstico corresponde a productos que compramos y nunca llegamos a usar (en su mayoría frutas, verduras y hortalizas y productos derivados de lácteos) y el 22,4% son restos de comidas ya preparadas.
La tendencia a la baja en el desperdicio alimentario viene motivada por cuatro factores clave:
- El coste de los alimentos. En los últimos años se han vivido subidas considerables en los precios, lo que ha resultado en que las personas le den un valor diferente, cambiando su mirada y evitando el desperdicio de alimentos.
- Los nuevos hábitos laborales. El formato de trabajo “híbrido”, que permite trabajar entre el hogar y la oficina, ha reforzado la cultura de llevar el “tupper” al trabajo. Así, cada vez son más las personas que cocinan en los hogares para consumirlos en el trabajo.
- Aumento de la concienciación social sobre sostenibilidad. Una mayor sensibilización con el tema resulta en procesos de reflexión sobre el origen de los alimentos o los recursos necesarios para elaborarlos y en una mayor implicación con el cuidado del planeta y la biodiversidad.
- Mejora en la planificación de las comidas, favoreciendo compras más responsables y la reducción del desperdicio alimentario.
La reciente Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario ofrece una hoja de ruta para un futuro más justo y sostenible y pone el foco en la prevención, la sensibilización y la formación en toda la cadena de valor de la alimentación.
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¿Qué podemos hacer para reducir el desperdicio alimentario en nuestros hogares?
Estas son algunas recomendaciones para evitar el desperdicio alimentario en los hogares este verano:
- Planifica tu compra y menú semanal con la nevera en mente. Cada vez más hogares cuentan con una planificación semanal de menús. Sin embargo, no es suficiente. Es imprescindible revisar la nevera y la despensa antes de ir al supermercado para asegurarnos de utilizar los alimentos que todavía tenemos en nuestro hogar y no duplicar productos. Planificar nuestra alimentación evita el desperdicio alimentario.
- Organiza la nevera por zonas de temperatura. El frío no se distribuye igual en todos los niveles de la nevera. Es importante revisar que nuestro refrigerador se encuentre entre 1°C y 4°C durante la temporada estival. Para una distribución más eficiente de los alimentos, puedes situar frutas y verduras en los cajones; carnes y pescados, en la parte de abajo, que tiende a ser la más fría; y los lácteos y platos preparados, en las baldas centrales.
- Respeta la cadena de frío. Usa una bolsa isotérmica en verano para transportar los alimentos del supermercado a tu casa, evita dejar la compra al calor y guarda primero los productos frescos y congelados. Un alimento bien conservado desde el origen dura más y se desperdicia menos.
- Recuerda revisar las etiquetas. Recuerda que "consumir preferentemente antes de" no es lo mismo que "fecha de caducidad". Revisando bien estos conceptos evitamos el desperdicio alimentario en alimentos que todavía son aptos para el consumo.
- Congela lo que no vayas a consumir y prioriza la cocina de aprovechamiento. Las comidas con muchos comensales son una norma en verano y producen muchas sobras. Para intentar que estos alimentos no se pierdan, podemos congelarlos siempre que sea posible o aprovecharlos en otras recetas a lo largo de la semana.
El impacto positivo de reducir el desperdicio alimentario
Cuando un alimento se desperdicia no se pierde solo el producto, sino también todos los recursos que fueron necesarios para su producción, transporte y almacenamiento. Por eso, en Gadis nos planteamos la reducción del desperdicio alimentario como una acción imprescindible para cuidar del planeta y de los ecosistemas.
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Reducir el desperdicio alimentario contribuye al uso responsable de los recursos hídricos especialmente vinculados a la producción de alimentos y cultivos, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero al generar menos residuos y al minimizar transportes, genera menos presiones sobre el suelo y los ecosistemas priorizando un sector agrícola y ganadero que produce solo lo necesario, favorece la eficiencia energética y genera menos residuos para gestionar.
Con cada gesto cotidiano que contribuya a minimizar el desperdicio de alimentos contribuimos a la consecución de las metas de los ODS 2. Hambre cero, ODS 6. Agua limpia y saneamiento, ODS 12. Producción y consumo responsables, ODS 13. Acción por el clima y ODS 15. Vida de ecosistemas terrestres.
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