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MAGOSTO CREATIVO

Con el otoño llegan los atardeceres frescos y lluviosos. Nada mejor que unas castañas asadas para combatirlos. Juntarse alrededor de una lareira o una cocina Bilbaína es un sueño moderno de la tradición. ¿Cómo reinventar un clásico para honrar a los ancestros y divertir a los sucesores?

Historia del magosto
El magosto es una celebración originaria del norte de España y Portugal, especialmente de Galicia, Asturias y León. Originariamente era una celebración pagana para festejar la cosecha de castaña y degustar el vino joven. De carácter festivo y comunitario, con el tiempo se cristianizó y se vinculó a diversos santos. Por un lado, tenemos el 1 de noviembre, Todos los Santos, por otro, San Martín, el 11 de noviembre. De sobra es conocido el refrán de a todo cerdo le llega su san martín. Convirtiéndose esta festividad en la matanza del cerdo. De cualquier modo, entre el 1 y 11 de noviembre se viene a celebrar el cambio de ciclo agrícola, preparándonos para el inicio de la temporada otoño-invierno.


Manualidades con castañas
Lo bueno de los bosques gallegos, leones, asturianos, zamoranos…es que están llenos de castaños. Pasear por ellos en otoño significa caminar sobre un manto castañas aún dentro de los erizos o “zurrones” que las contienen. Para estas tardes frías tras un paseo en el que nos hayamos llenado bien las arcas de castañas, he aquí unas opciones. Si ya no queremos comer más castañas asadas, los siguientes apartados te pueden dar una idea de qué hacer con los peques de la casa.

Figuras con castañas:
Para esto tan solo necesitamos toda la imaginación del mundo y tendremos infinidad de opciones. Una gran idea puede ser el juego “esto se parece a un…” y hay que ir pasándoselo, diciendo lo primero que nos venga a la cabeza. A parte de ayudarnos a tener más espontaneidad y creatividad, tendremos las risas aseguradas. Una vez hayamos llegado a la conclusión de qué hacer, pongámonos manos a la obra. Podemos crear ciempiés de castañas con patas y antenas de palillos y ojos saltones pegados con pistola de silicona. ¿Quizás una familia de erizos? Es un clásico, pero ¡son tan monos! Y ¿qué me decís de convertirlas en fichas de un tres en raya o un Scrabble? Mirad esta decoración tan chula que nos propone este blog.

Bisutería con castañas:
Un collar de castañas es un clásico, pero ¿un anillo? ¿una pulsera? ¡por qué no! Para el anillo tan solo necesitamos un anillo que tengamos en desuso. Uno que tenga alguna piedra o adorno que queramos cambiar. Necesitamos la pistola de silicona y una castaña planita por un lado y redondita por el otro. Sacamos el adorno que no nos guste, echamos un buen pegote de silicona y colocamos la castaña. Para la pulsera podemos usar el mismo método, pero tenemos que dejar dos castañas sin unir. En ellas, en sus extremos unidos al resto, le pondremos un hilo bien amarrado con silicona. Cuando queramos ponerla tan solo debemos unir los cabos del hilo o cuerda fina. Si tenemos un cordón ancho, también podemos pegar las castañas a él, sin que queden apenas huecos y atarlo directamente a la muñeca.


Crema de castañas:
No es una manualidad, pero sí una genialidad 😉 a los peques les encanta ayudarnos en la cocina y es una forma de compartir un tiempo de calidad estupendo. Esta crema de castañas nos servirá como untable, relleno de bizcochos y tartaletas y acompañamientos de carnes guisadas o purés de patatas. Es muy sencillita, tan solo necesitamos:
● 2 kg de castañas
● 1 kg de azúcar (si es morena, mejor que mejor).
● 2 vasos de agua.
● 1 vaina de vainilla.
● 1 rama de canela
● Corteza de limón.
Hacemos un corte a cada castaña y las sumergimos en agua hirviendo unos 5 minutos. Escurrimos y, con cuidado de no quemarnos, las pelamos completamente. Ahora las cubrimos con agua fría y las llevamos a ebullición de nuevo otros 10-15 minutos hasta que estén cocidas. Lo están cuando se aplastan fácilmente con un tenedor. Las escurrimos y aplastamos. Ahora ponemos los dos vasos de agua con la canela, la vainilla, la corteza y el azúcar a fuego fuerte unos 5 minutos, con cuidado de no quedarnos sin agua (le podemos añadir un poco más). Bajamos el fuego al mínimo, retiramos la vainilla, canela y corteza y añadimos el puré de castañas. Mezclamos bien con la batidora y dejamos cocer a fuego mínimo otros 10 minutos removiendo a menudo. Cuando esté lo suficientemente sólida como para no caer de la cuchara, estará al punto. ¡Lista para usar cuando queramos! ¡ah! Y podemos congelarla o conservarla al vacío para que dure más tiempo en perfecto estado.

¿Qué os parecen estos planes para una tarde lluviosa? ¿se os ocurren otras reinvenciones de los clásicos?