Especial #GadisSalud: la calabaza

En esta época del año, la calabaza inunda todos los espacios. Halloween se acerca… aunque por aquí preferimos celebrar el Samaín 😉. ¿No te parece una oportunidad perfecta para que los más pequeños de la casa acepten de manera natural su introducción en los menús otoñales? Digestiva y deliciosa, ofrece múltiples beneficios para la salud. Sus propiedades son innumerables, sobre todo en las variedades de otoño e invierno, con un alto contenido en vitaminas y minerales esenciales, sin aportar apenas calorías. Existen un sinfín de tipos de calabazas, con distintos colores y tamaños. Su pulpa dulzona y su cavidad repleta de semillas las convierten en un tesoro nutricional para seducir a tus hijos e hijas. Hoy, en nuestro especial #GadisSalud, vamos a hablarte de sus propiedades nutritivas y compartiremos una receta para teñir de naranja tu mesa de otoño. ¿Te apuntas? ¡Sigue leyendo!

Origen y variedades de la calabaza

Emparentada con el melón, el calabacín, la sandía y el pepino, la calabaza entra en nuestra despensa ahora que nos despedimos de “sus parientes” estivales. Algunos sitúan su origen en el continente americano, en concreto en la zona entre Guatemala y México, en donde parece que hace diez mil años se consumían variedades silvestres que tenían poca pulpa y un sabor amargo. Los agricultores americanos fueron seleccionando las semillas hasta conseguir un alimento dulce y aromático. De hecho, la convirtieron en un patrimonio tan esencial para los nativos que algunas tribus norteamericanas enterraban a sus muertos con calabazas, una tradición que ha llegado hasta nuestros días y ha marcado las celebraciones de la noche anterior al Día de difuntos. Sin embargo, hay otras teorías que señalan Asia Meridional y a los hebreos y egipcios como los primeros que las cultivaron.
La calabaza es una hortaliza que puede encontrarse durante todo el año. En América, existen variedades de verano (con la piel más fina y menor tiempo de conservación), que se consumen crudas, pero en nuestro país las más populares son las que se cosechan de septiembre a noviembre, cuando están completamente maduras y precisan de cocción. La mitad de las calabazas que se consumen en España proceden de las Islas Canarias y Andalucía, aunque también se cultivan en Valencia, Murcia y Cataluña.
Existen multitud de variedades de calabaza con colores que van del amarillo al naranja, pasando por el rojo, el verde, el azul y el gris. La mayoría pesa entre 2 kg y 8 kg, pero hay ejemplares que sobrepasan los 35 kg y las gigantes pueden llegar a alcanzar los 600 kg. Pese a su diversidad, todas comparten algunas características: una cavidad en la que se alojan las semillas, la pulpa suavemente dulce con una textura firme y la piel dura y aislante que permite que puedas conservarlas durante meses en un lugar fresco y seco.
Entre las variedades más conocidas en nuestro país, encontramos:
Cucurbita máxima o calabaza común. Es la más conocida porque es la que nuestra mente asocia de manera inmediata con Halloween. De piel naranja y pulpa naranja, suele utilizarse para cremas, purés y guisos.
Patisson, Pattypan o calabaza bonetera. Pequeña y plana, suele tener la cáscara blanca, pero también puede ser verde o amarilla. Su pulpa es muy tierna y casi no tiene semillas. Se puede comer cruda en ensaladas, conservar en encurtido o gratinar.
Cucurbita moschata o calabaza butternut. Es una de las más fáciles de encontrar. De color naranja pálido por fuera y naranja intenso por dentro. Tiene forma de pera gigante y es perfecta para múltiples recetas.
Cucurbita ficifolia, cidra, zapallo, calabaza confitera o de cabello de ángel. Con ellas se elabora el cabello de ángel. Su aspecto recuerda a una sandía verde con motas blancas, pero su pulpa es blanca con semillas negras y muy fibrosa.

 

Las propiedades de la calabaza

El 90% de la calabaza es agua y contiene muy pocos hidratos de carbono y calorías, ofreciendo muchos beneficios para la salud:
– Ayuda a fortalecer el sistema inmunitario gracias a su alta cantidad de antioxidantes.
– Tiene propiedades antidiabéticas. Sus componentes ayudan a regular el azúcar en sangre.
– Ayuda al tránsito intestinal por su alto contenido en fibra.
– Con un alto poder antioxidante gracias a antioxidantes como el alfa-caroteno, el beta-caroteno y la beta-criptoxantina, evitando el daño celular y protegiendo la piel.
– Previene enfermedades antiinflamatorias.
– El betacaroteno y la vitamina A contribuyen a mantener la salud ocular.
– Cuida la salud cardiovascular gracias a su contenido en potasio y vitamina C.
– Los licopenos previenen varios tipos de cáncer como el de pulmón, estómago, vejiga o próstata.

Receta con calabaza

Ensalada de calabaza asada y rúcula con aliño balsámico

Ingredientes (4 personas):
– 1 calabaza de aproximadamente 1 kg
– Aceite de oliva virgen extra
– Vinagre de Módena
– Pimienta negra molida
– 100 g rúcula
– Pipas de calabaza
– Semillas de sésamo
– Miel
– Zumo de limón
– Tomillo fresco
– Pimienta negra molida

 

Preparación:
– Precalienta el horno a 180º. Pela la calabaza y retira las semillas y los filamentos internos.
– Corta la calabaza en cubos y mezcla con el aceite de oliva, el vinagre balsámico, y la pimienta negra recién molida.
– Dispón la mezcla en una bandeja y hornea durante unos 25-30 minutos, removiendo a mitad de la cocción, hasta que esté tierna. Deja enfriar.
– Si vas a usar las propias semillas de la calabaza, hay que limpiarlas bien con agua, secarlas y tostarlas ligeramente en una sartén o en el horno.
– Lava y escurre la rúcula. Colócala en un bol y añade la calabaza enfriada, las pipas de calabaza y las semillas de sésamo. Remueve todos los ingredientes y prepara el aliño con aceite, vinagre de Módena, zumo de limón y miel ajustando los ingredientes a tu gusto.

La calabaza es un ingrediente tan versátil que puedes introducirla en infinidad de recetas. ¿Tienes alguna? En las fruterías de Gadis, podrás encontrarla para comenzar a preparar los menús de temporada.