Especial #GadisSalud: el tomate

El tomate es uno de los alimentos estrella del huerto de primavera-verano. Tan versátil que puedes incluirlo en cualquier tipo de platos (fríos o calientes): en ensaladas, salsas, rallado sobre una tostada o a la plancha, relleno o, por ejemplo, en un refrescante gazpacho cuando el calor aprieta. Sin duda, es uno de los productos más consumidos en el mundo, esencial en la gastronomía y que, además, aporta múltiples beneficios para la salud. Aunque su época de recolección es el verano, hay muchas maneras de conservarlo para seguir disfrutando de su sabor el resto del año. ¿En tu despensa hay siempre tomate?

Hoy, en nuestro especial #GadisSalud, vamos a hablarte de sus propiedades nutritivas gracias a una composición muy variada que lo convierte en un alimento recomendable para el consumo diario. Si bien es cierto que en crudo se logran conservar todos sus beneficios, sabemos que su poder como potenciador de sabor en cualquier plato es irresistible. Por eso, compartiremos contigo alguna receta con la que incorporar el tomate a tus platos estivales. ¿Eres amante del tomate? ¡Sigue leyendo!

¿Fruta o verdura?

Es la eterna pregunta en torno al tomate y ¿sabes? El tomate es la dos cosas. ¡Sí! Como lo oyes. Todo depende del enfoque con el que se mire: botánico o culinario. La clasificación botánica se basa en las características fisiológicas de la planta y, por eso, considera el tomate una fruta porque contiene pequeñas semillas en el medio y crece de la flor de la planta. Sin embargo, el sistema de clasificación culinaria define las frutas y verduras de una manera ligeramente diferente, basándose en la forma en la que se usan y sus perfiles de sabor. El tomate tiene una textura más dura, un sabor más suave y puede cocinarse en guisos, sopas o platos salados. Es verdad que puede ser jugoso, dulce y se puede comer crudo, pero su uso más habitual es en los menús salados, así que entraría dentro de la categoría de verduras. Ahora, cuando se abra el debate, ya sabes que todos llevan razón 😉.

Las variedades de tomate

Originario de América y Europa, hasta finales del siglo XVIII, solo se usaba como planta ornamental. ¿Sabías que, desde que se inició su cultivo, se han desarrollado más de 20.000 variedades de tomate en todo el mundo? Con formas, colores y aromas peculiares, la mayoría son rojos, pero también los hay amarillos, naranjas, rosados, púrpuras, verdes e incluso multicolores y rayados. Las variedades más comunes en nuestro país son:
Tomate redondo: es la especie más común. Muy rojo y de piel brillante.
Tomate pera: es carnoso, de piel fina y con pocas semillas.
Corazón de buey: de tamaño grande y con piel fina. Es jugoso y sabroso.
Tomate cherry: es pequeño, de un tamaño similar a las cerezas.
Tomate RAF: es dulce y muy carnoso.
Kumato: una mezcla de muchas variedades. Se distingue por su color, entre rojo y verde oscuro.

Las propiedades del tomate

El tomate es un alimento rico en vitaminas A, B, C, B3 y K; en minerales como fósforo, calcio, zinc, magnesio, potasio, sodio y manganeso; en bioflavonoides, en licopeno y tiene propiedades antioxidantes. Además, una pieza (de tamaño mediano, 150 gramos), cuenta con tan solo 35 calorías y no tiene colesterol, sodio y grasas saturadas. Esta composición hace del tomate una hortaliza con muchos beneficios para la salud:
Protege la vista por su aporte de vitaminas A y C, luteína, zeaxantina, cobre y licopeno.
– Contribuye al cuidado de la piel.
Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares porque contribuye a regular la tensión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.
– Cuida la salud digestiva y evita el estreñimiento.
Evita la retención de líquidos y fomenta la eliminación de toxinas.
– Es un poderoso antioxidante natural.
Fortalece los huesos gracias a su aporte de vitamina K, calcio y licopeno.

Recetas con tomate

Un aperitivo: hummus de garbanzo y tomates cherry asados

Ingredientes (6 personas):
– 400 g garbanzos ya cocidos o en conserva
– 600 g tomates cherry
– 2 dientes de ajo
– 150 ml tahini
– Zumo de un limón
– Aceite de oliva virgen extra
– Sal
– Pimienta
– Orégano

Preparación:
– Precalienta el horno a 150ºC y forra la bandeja con papel de hornear.
– Pica un diente de ajo en trozos muy pequeñitos y mézclalo, en una taza, con la sal y el orégano.
– Corta los tomates cherry a la mitad, barniza la superficie con aceite de oliva y la mezcla de ajo, sal y orégano. Colócalos en la bandeja.
– Asa los tomates cherry durante hora y media, removiendo cada 30 minutos. Retirarlos cuando veas que están tostados y arrugados. Deja que se enfríen mientras preparas el hummus de garbanzos.
– Pon, en el vaso de la batidora, los garbanzos, el tahini, el zumo de limón, el otro diente de ajo, sal y pimienta. Tritura hasta lograr una mezcla espesa.
– Añade al hummus la mitad de los tomates asados y un chorrito de agua fría. Tritura de nuevo hasta integrar todos los ingredientes. Con los tomates restantes, puedes hacer una conserva, usarlos como guarnición o decorar el hummus.

Una guarnición: tomates confitados

Ingredientes:
– Tomates (al menos uno por comensal)
– Aceite de oliva virgen
– Sal

Preparación:
– Pela los tomates. Puedes escaldarlos para que resulte más fácil.
– Retira las semillas. Para hacerlo, corta el tomate horizontalmente y despega con la punta del cuchillo. Puedes usar una cuchara para sacarlas. No tires las semillas porque podrás usarlas en otra receta como la lasaña o la boloñesa.
– Coloca los tomates en la bandeja del horno y salpimenta. Hornea a 170º durante media hora para que se sequen.
– Una vez secos, cúbrelos con aceite y hornea 20 minutos más. Tendrás unos deliciosos tomates confitados. Cuela y guarda el aceite para la próxima vez.

¿Pensando ya en alguna receta con tomates? En nuestra sección de frutería podrás encontrar las variedades que más te gusten.