Propósito 2018: vida saludable

¿Qué tal si aprovechamos esta nueva vuelta al sol para ganar en salud y calidad de vida? Un año es tanto, y, a la vez ¡tan poco tiempo! Depende de cómo lo enfoquemos, podremos hacer cosas increíbles en 365 días.

¿Tiene sentido plantearse propósitos de año nuevo?

Para algunas personas funcionan muy bien y para otras, no tanto. Lo cierto es que un año acaba y otro empieza y eso siempre nos ayuda a reflexionar.
Hacer balance del año nos permite valorar los aspectos positivos y negativos de todo lo vivido. Y cuando nos ponemos a pensar en el siguiente, nos venimos arriba. En general, solemos tener una visión un tanto utópica y nos llenamos de ilusiones para todo lo que queremos cambiar. De la noche a la mañana, queremos tener una nueva vida. Y cuando queremos hacer muchas cosas de golpe, el resultado no suele ser muy bueno.
Sin embargo, la verdad es que psicológicamente el cambio de año nos puede ayudar. Lo mismo que empezar un lunes. Por supuesto que podemos cambiar de vida un miércoles en junio. Sin embargo, el 1 de enero es tan buen día como cualquier otro para empezar; con el aliciente de llevar siempre la cuenta de cuantos días/años llevas haciendo algo 😉

Cómo conseguir nuestros propósitos de año nuevo

Lo primero, y más importante, es tener claro qué, por qué y para qué. Esto puede parecer una obviedad, pero realmente, es la clave. La mayor parte de los propósitos falla porque no tienen una raíz profunda en nosotras o nosotros mismos.
Si pensamos en una vida más saludable, ¿qué es lo que realmente nos mueve a conseguirla? ¿para qué quiero tener salud?

  • ¿para rendir mejor físicamente?
  • ¿para reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles?
  • ¿para mantener a raya el estrés?

Como veis, todas las razones mencionadas anteriormente son consecuencia de una vida saludable. Sin embargo, en función del motivo que más nos llame, debemos centrarnos más en unas u otras acciones. Cuanto más claro sea el objetivo, más fácil será conseguirlo.

Cinco propósitos para una vida saludable en 2018

Como ya hemos comentado muchas veces, la salud es un cúmulo de factores. La actividad física, la alimentación, el manejo del estrés y evitar hábitos nocivos, son pilares fundamentales.
He aquí una lista de los principales propósitos claros que nos podemos plantear:
 

  • Dejar de fumar.

 
Si queremos tener una vida saludable, este objetivo es el número 1. El tabaco acorta la vida unos 8-10 años. En el mundo muere una persona a causa del tabaco cada 6 segundos. Dejarlo son todo ventajas para la salud, aunque las primeras semanas puedan ser un poco complicadas. La buena noticia es que en cuanto dejas de fumar, automáticamente mejora la función de tu corazón y la de tus pulmones. No te lo pienses más y regálate un 2018 sin malos humos. Te recomendamos que le eches un vistazo a este link de la Asociación Española Contra el Cáncer con toda la información y ayuda que necesitas.
 

  • Dormir más.

 
Sueño al levantarnos. Sueño al desayunar. Sueño en el trabajo. Sueño en el sofá. Sueño todo el día menos cuando llega el momento de irnos a la cama. ¿Te resulta familiar? Pues dormir mejor debería ser uno de nuestros propósitos para este 2018. Lo ideal para combatir el cansancio permanente es aumentar la actividad física, aunque pueda parecer una contradicción. Hacer ejercicio equilibra el gasto energético y prepara a tu cuerpo para un sueño reparador. Además, cuanto mejor durmamos más ganas tendremos de hacer ejercicio. Es un ciclo que se retroalimenta y nos hace sentirnos infinitamente mejor. Aquí algunos consejos para mejorar nuestro descanso.
 

  • Reducir el consumo de grasas y azúcares

 
A colación de dormir bien, está el consumir menos grasas polinsaturadas, hidrogenadas y azúcares. Estos compuestos están muy presentes en la comida procesada, así que evitándola ya habremos ganado bastante. Cuando dormimos mal y sentimos el cansancio, tendemos a decantarnos por estos alimentos. Nuestro metabolismo va lento, apenas quema energía y queremos algo sabroso y rápido. Sin embargo, cuanto más ejercitemos, mejor dormiremos y más nos apetecerá as frutas y las verduras. Importante recordar que, aunque no padezcamos diabetes hay que tener cuidado con el azúcar. Mejor aquella que está naturalmente en los alimentos. Podéis leer este post de la Fundación del Corazón para equilibrar su consumo.
 

  • Aumentar el consumo de frutas y verduras.

 
La otra cara de la moneda. La que nos llenará de nutrientes y vitalidad. Las cinco raciones son para empezar, ¡de ahí al cielo! Incluso podemos intentar meter alguna ración extra en el desayuno. ¿Qué tal unas tostas con tomate y aguacate? ¿Quizás con queso y rúcula? En muchos países no diferencian el desayuno del resto de las comidas del día. Es decir, comen salado también a primera hora del día. No hace falta que sea todos los días, pero quizás un buen remedio para aumentar su consumo. La media mañana y la merienda son las otras dos tomas de fruta obligada.  Para acabar con la comida y la cena cuyo principal protagonista sean las verduras. Hervidas, al vapor, al horno, rebozadas (con menor frecuencia), en crema…siempre deliciosas.
 

  • Aumentar la actividad física diaria.

 
Como conclusión, ¡hay que moverse más! No pretendemos ser deportistas de élite. Tan solo hacer una actividad física adecuada a nuestro estado de salud. Al igual que con dejar de fumar, nunca es tarde para empezar. Y en cuanto lo hagamos, ya estaremos recibiendo beneficios. Puede que los primeros días solo veamos las agujetas, pero eso desaparece en seguida. Todas las personas podemos sacar media hora, idealmente una hora, al día. Si no es así, debemos plantear mejor los horarios y buscar huecos para movernos. Hacernos con un contador de pasos o activar alguna app en el móvil nos puede ayudar a tener una idea de cuántos pasos damos. También de la energía que quemamos.  Para hacernos una idea, se dice que deberíamos dar 10.000 pasos al día. ¿Y tú? ¿Alguna idea de cuántos das?
 

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